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Cosmovisión Náhuatl

15 Agosto 2008 No hay Comentarios

 Carlos Ramos Rosete, CECIR-UPAEP

1.UBICACIÓN DE LO QUE ES EL PENSAMIENTO NÁHUATL.
Existen por lo menos cinco modos de entender la realidad que nos rodea: un pensamiento mítico-religioso, propio de las culturas antiguas como Egipto, China, Mesopotamia, la India. Un pensamiento filosófico que tiene su origen en Grecia, un pensamiento teológico-religioso que tiene sus antecedentes en el judaísmo antiguo y tiene su desarrollo en la Europa cristiana medieval y la cultura árabe medieval, un pensamiento científico que tiene su origen en los siglos XVI y XVII. Y un modo de entender la realidad que es la perspectiva estética-artística que ha estado presente a lo largo de la humanidad.
Estas 5 formas de entender la realidad tienen sus diferencias, sus semejanzas, sus puntos de encuentro de desencuentro, sus coincidencias y sus oposiciones y, en mayor o menor medida, han coexistido en los hombres individuales y en las distintas culturas.
EL ANTECEDENTE ILUSTRADO-POSITIVISTA.
Si las anteriores 5 formas de entender la realidad implican cada una un uso específico de la razón humana -el logos o Nous humano-, el planteamiento Ilustrado del siglo XVIII exaltó como única forma de logos humano, a la razón humana que deduce racionalmente las cosas al modo matemático, con lo cual, el pensamiento mítico-religioso quedaba ubicado bajo el estigma peyorativo de superstición intrínsecamente falsa y el pensamiento teológico-religioso bajo el signo de oscuridad, así se habló del oscurantismo medieval, ya que el pensamiento teológico-religioso se basaba en el supuesto de la fe ciega e irracional. A la anterior mentalidad, se le suma en el siglo XIX la perspectiva positivista, según la cual, el logos humano para ser verdadero tenía que ser científico, bajo el modelo del método experimental y la deducción matemática.
Así pues, para el siglo XX, la mentalidad ilustrada-positivista heredó la idea de que la verdad, para ser tal, tiene que ser hija exclusiva de la ciencia experimental y matemática atenida a los hechos empíricos comprobables, con lo cual, tanto el pensamiento mítico-religioso, el pensamiento teológico-religioso eran calificados de anti-logos y el pensamiento filosófico de tipo metafísico calificado como abstracto, es decir, como gimnasia del logos sin fundamento en la realidad.

 2.IDEAS CON RELACIÓN AL UNIVERSO.
A) DIVISIÓN DEL UNIVERSO
Se entiende por Cemanahuac lo equivalente a la gran casa. Cuyo suelo es la tierra, cuyas paredes son los mares y cuyo techo son los cielos. El hombre náhuatl imaginaba al Cemanahuac como un gran anillo rodeado por agua, en donde él habitaba su centro.
El pensamiento náhuatl dividía al Cemanahuac (Universo) en un espacio vertical y en un espacio horizontal, igualmente, existía paralelamente a lo anterior niveles de realidad los cuales incluían al “más allá”.
Dimensión física Plano Horizontal.
Los antiguos mexicanos hablaban de los cuatro rumbos del Cemanahuac junto con su centro, es decir, los nahuas pensaban que habitaban la región central de la superficie terrestre con sus cuatro rumbos que corresponden a los cuatro puntos cardinales:
El rumbo negro (norte) era la región de la infertilidad, donde la vida “biológica” tiende a reducirse. Su signo es el pedernal con 13 años.
El Rumbo azul (sur) lugar de la abundancia de vida y de fertilidad. Su signo es el conejo con 13 años.
Rumbo Blanco (Oriente, Este) donde nace la vida divina, región de la luz. Su signo es la caña con 13 años.
Rumbo Rojo (Poniente, Oeste) es la casa del sol, donde el sol muere descansando y descansa muriendo Su signo es la casa con 13 años.

Dimensión Física Vertical.
Existían trece cielos y nueve lugares bajos.
División del cielo:
Primer cielo: Avanza la luna junto con las nubes. Es el cielo azul.
Segundo Cielo: Corresponde a las estrellas y la vía láctea.
Tercer Cielo: Donde camina el Sol.
Cuarto Cielo: Donde camina Venus.
Quinto Cielo: Donde caminan los cometas y las estrellas humeantes.
Sexto y Séptimo cielo: Existen elementos divinos.
Octavo cielo: Viven las tempestades.
Noveno, Décimo y Undécimo cielo: Mansiones de los dioses.
Duodécimo y Treceavo cielo: Estos constituyen el Omeyocan “El lugar de la dualidad”. Casa de Ometéotl Dios de la dualidad, el cual posee un aspecto masculino Ome – tecuhtli (Señor Dual) y una parte femenina conocida como Omecíhuatl (Señora Dual).

Dimensiones de la realidad.
Niveles de la realidad: Topán, Tlaltícpac, Mictlán.
•Topán: “Lo que nos sobrepasa”. Región perfecta en donde no hay movimiento y las cosas no se acaban. Donde las cosas son verdaderas. Región metafísica donde se alojan los dioses. En lo más alto de los travesaños celestes, mora el dios de la dualidad: Ometéotl. Subordinados a él están los otros dioses, que existen en los diversos rumbos del universo.
•Tlaltícpac: Es la tierra en donde vive el hombre pero en cuanto cambiante, en donde, el tiempo hace que las cosas sucedan, pasen. Lugar en donde las cosas devienen. Concepto que busca indicar la realidad cambiante y perecedera. Realidad transitoria.
•Mictlán: Donde moran los muertos o los lugares bajos con sus nueve divisiones. Vive también aquí una pareja divina, el señor y la señora de la región de los muertos (Mictlantecuhtli y Mictlancíhuatl). ¿Por qué nueve divisiones?. En cualquier sociedad la primera señal de que hay vida en el vientre materno es la detención del flujo menstrual; a partir de ahí hay peligro de que el feto pueda morir en el transcurso de su desarrollo. Nueva serían las detenciones menstruales para que, finalmente, nazca el niño. Ahora bien, en el momento en que el individuo muere deberá realizar el viaje de retorno al vientre materno.
B) ORIGEN DEL UNIVERSO. LA LEYENDA DE LOS CINCO SOLES.
El mundo náhuatl llegó a tener conciencia de un devenir lineal del tiempo, el cual, se encuentra manifestado simbólicamente en la leyenda de los cinco soles. Con la palabra sol se entiende un período de tiempo en donde hubo un cemanahuac con su respectiva vegetación, fauna y seres humanos.
Las diversas fuentes de investigación que nos reportan los expertos en la materia no hay punto de acuerdo en el orden exacto de los cuatro soles o Eras, es decir, de acuerdo con la fuente surge un orden distinto de los cuatro soles, sin embargo, todas las fuentes están de acuerdo en dos cosas: el hombre náhuatl vive en la quinta era o sol y cuyo signo es nahui ollin (cuatro movimiento), dicha quinta era se acabará de manera repentina a causa de movimientos telúricos.
LEYENDA DE LOS CINCO SOLES
(Versión abreviada de los anales de Cuauhtitlán)
“Se refería, se decía, que así hubo ya antes cuatro vidas, y que ésta era la quinta edad.
El primer sol que fue cimentado, su signo fue 4-agua, se llamó sol de agua. En el sucedió que todo se lo llevó el agua. Las gentes se convirtieron en peces. Se cimentó luego el segundo sol. Su signo era 4-tigre. En él sucedió que se oprimió el cielo, el sol no seguía su camino. Al llegar el sol al medio día, luego se hacía de noche y cuando ya se oscurecía, los tigres se comían a la gente. Y en éste sol vivían los gigantes.
Se cimentó luego el tercer sol su signo era 4-lluvia. Se decía sol de lluvia. Sucedió que durante él llovió fuego, los que en él vivían se quemaron. Los que no murieron se convirtieron en guajolotes.
Se cimentó luego el cuarto sol. Su signo era 4-viento, durante él todo fue llevado por el viento. Los hombres se volvieron monos.
El quinto sol: 4-movimiento (nahui ollin), su signo. Se llama sol de movimiento, porque se mueve, sigue su camino. Y como andan diciendo los viejos, en él habrá movimientos de tierra, habrá hambre y así pereceremos. Éste sol, es nuestro sol, en el que vivimos ahora, como calló en el fuego el sol, en el fogón divino, allá en Teotihuacán.”
Comentario a la leyenda de los cinco soles.
La leyenda de los cinco soles es una leyenda que se pierde en un pasado muy remoto dentro del mundo prehispánico. Dado su carácter muy antiguo, andando el tiempo, tuvo varias reinterpretaciones, y a groso modo, se puede señalar que según las distintas versiones el ascenso y caída de cada sol va precedido por la lucha entre los dioses, principalmente entre los dioses Quetzalcóatl y Tezcatlipoca. Así mismo, encontramos que le son asignadas a cada una de las eras un determinado número de años. También en las distintas versiones de la leyenda encontramos la conciencia de una evolución, simbolizada principalmente, en el dominio sobre la agricultura, de tal modo, que ésta evolución agrícola debe terminar en saber cómo cultivar el maíz.
Resaltando los puntos más comunes de la leyenda de los cinco soles podemos señalar lo siguiente:
a). Han existido cuatro eras y el hombre náhuatl vive en la quinta.
b). En cada era ha existido seres humanos con una flora y fauna determinada.
c). La era posterior implica un perfeccionamiento en el modo de vida de sus habitantes.
d). La persistencia de los elementos agua, tierra, fuego, y aire.
e). La quinta era se acabará por terremotos.
La leyenda de los cinco soles podemos dividirla (para estudiar su sentido cósmico) en dos partes.
La primera parte se refiere a las cuatro primeras eras. Cada una de las eras o soles experimenta la condición de Tlalticpac y un elemento de la naturaleza se va agotando en cada era. De éste modo, independientemente de su orden, encontramos la siguiente relación:
4-agua: El diluvio que acaba con todo cuyo símbolo es agua.
4-tigre: Las fuerzas terrestres de la naturaleza que acaban con todo cuyo símbolo es la tierra.
4-lluvia: La caída de fuego que acaba con todo bajo el símbolo del fuego.
4-viento: Los huracanes que arrasan con todo bajo el símbolo del viento.
Cada elemento al agotarse en su respectiva era se vuelve incapaz para dar lugar a una nueva era, es decir, estos cuatro elementos que simbolizan a cada era se suceden de manera irreversible.
La segunda parte está centrada en la quinta era, la cual tiene su origen en Teotihuacan, y para estudiar su sentido cósmico, es importante aludir a la leyenda de la creación del quinto sol.
LA LEYENDA DEL ORIGEN DEL QUINTO SOL
(Códice Matritense del Real Palacio, Textos de los Informantes de Sahagún)
1º. “Se dice que cuando aún era de noche, cuando aún no había luz, cuando aún no amanecía, se juntaron los dioses allá en Teotihuacan. Se dijeron entre sí:
2º ¡Venid, oh dioses! ¿Quién tomará sobre sí, quién llevará a cuestas, quién alumbrará, quién hará amanecer?
Y en seguida allí habló aquel, allí presentó su rostro Tecuciztécatl. Dijo:
¡Oh dioses, en verdad yo seré!.
Otra vez dijeron los dioses: ¿Quién otro más?
3º. Enseguida unos y otros se miran entre sí, unos a otros se hacen ver, se dicen:
¿Cómo será?¿Cómo habremos de hacerlo?
Nadie se atrevía, ningún otro presentó su rostro. Todos, grandes señores, manifestaban su temor, retrocedían. Nadie se hizo allí presente.
Y Nanahuatzin, uno de esos señores, allí estaba junto a ellos, permanecía escuchando cuanto se decía. Entonces los dioses le dijeron a él:
-Tú serás, ¡oh Nanahuatzin!-
Él entonces se apresuró a recoger la palabra, la tomó de buena gana. Dijo:
-Está bien, oh dioses, me habéis hecho un bien.-
Enseguida empezaron, ya hacen penitencia. Cuatro días ayunaron los dos. Entonces fue cuando también se encendió el fuego el cuál ardió por cuatro días.
Y todo aquello con que Tecuciztécatl hacía penitencia, era precioso: sus ramas de abeto eran plumas de Quetzal, sus bolas de grama eran de oro, sus espinas de jade, y su incienso era quemado en un muy buen copal.
Pero Nanahuatzin, ofrecía sus ramas de abeto, todas eran solamente cañas verdes, cañas nuevas en manojos de tres, todas atadas en conjunto eran nueve y sus bolas de grada sólo eran de ocote; y sus espinas, también eran sólo verdaderas espinas de maguey. Su copal era por cierto aquello que se raía de sus llagas.
A cada uno de estos se le hizo su monte, donde quedaron haciendo penitencia cuatro noches. Se dice ahora que éstos montes son las pirámides: la pirámide del sol y la pirámide de la luna.
Después de hacer penitencia cuatro noches, se ataviaron, a Tecuciztécatl lo ataviaron lujosamente, en cambio a Nanahuatzin lo ataviaron pobremente.
Y hecho esto así, cuando se acercó la media noche, todos los dioses vinieron a quedar alrededor del fuego, el cual, por cuatro días había ardido. En el medio colocaron, dejaron de pie a los dos llamados Tecuciztécatl y Nanahuatzin.
4º Enseguida hablaron los dioses, dijeron a Tecuciztécatl:
¡Ten valor, oh Tecuciztécatl, arrójate en el fuego!
Sin tardanza fue éste a arrojarse al fuego. Pero cuando le alcanzó el ardor del fuego, no pudo resistirlo, no le fue soportable. Excesivamente el fuego había ardido. Por ello sólo vino a tener miedo, vino a quedarse parado, vino a retroceder. Una vez más fue a intentarlo, todas sus fuerzas tomó para arrojarse, para entregarse al fuego. Pero no pudo atreverse. Cuando sintió el fuego, sólo vino a salir de regreso, sólo vino a huir, no tuvo valor. Cuatro veces, así lo hizo. Sólo que no pudo arrojarse en el fuego. El compromiso era sólo intentarlo allí cuatro veces.
Y cuando hubo intentado cuatro veces, entonces los dioses exclamaron:
¡Ahora tú, Nanahuatzin, lánzate al fuego!.
Y Nanahuatzin de una vez vino a tener valor, vino a concluir la cosa, hizo fuerte su corazón, cerró sus ojos para no tener miedo. No se detuvo una y otra vez, no vaciló, no se regresó. Pronto se lanzó al fuego, se fue a él de una vez. Enseguida allí ardió su cuerpo, hizo ruido, chisporroteó al quemarse.
Y cuando Tecuciztécatl vió que ya ardía, al momento se arrojó también en el fuego. Bien pronto él también ardió.
5º Y así sucedió: Cuando los dos se arrojaron al fuego, se hubieron quemado, y los dioses se sentaron a esperar para aguardar bajo qué forma resucitaría Nanahuatzin.
Cuando ya pasó largo tiempo, de repente comenzó a enrojecerse el cielo, a circundar por todas partes la claridad de la luz. Y los dioses se pusieron de rodillas para ver por dónde salía el sol. Sucedió que hacia todas partes miraron, sin rumbo fijo dirigían la vista, estuvieron dando vueltas. Sobre ningún lugar se puso de acuerdo su palabra, su conocimiento. Nada coherente pudieron decir. Algunos pensaron que habría de salir hacia el rumbo de los muertos (el norte), por eso hacia allá quedaron mirando. Otros, del rumbo de las mujeres (poniente). Por todas partes pensaron que saldría porque la claridad de la luz lo circundaba todo. Pero algunos miraron hacia el rumbo blanco (oriente) y dijeron:
¡En verdad de allá, de allá vendrá a salir el sol!.
Fue verdadera la palabra de éstos que hacia allá miraron, que hacia allá señalaron con el dedo. Entre ellos Quetzalcóatl.
Y cuando el sol vino a salir, no podía ser contemplado su rostro, hería los ojos, brillaba mucho, lanzaba ardientes rayos de luz, sus rayos de luz y su calor llegaban a todas partes, por todas partes se metía.
Y después vino a salir Tecuciztécatl, que lo iba siguiendo; también de allá vino, del oriente junto al sol vino a presentarse. Del mismo modo como cayeron en el fuego, así vinieron a salir, uno siguiendo al otro. Y como era igual la apariencia de ambos al iluminar a las cosas, los dioses se convocaron y dijeron:
¿Cómo habrán de ser iguales?.
Bajo la determinación de los dioses uno salió corriendo, llevando un conejo y con él, hirió el rostro de Tecuciztécatl. Así quedó marcado Tecuciztécatl como hasta ahora se ve.
Ahora bien, el sol permanecía quieto, no se movía, no recorría su camino. Por esto, una vez más dijeron los dioses:
¿Cómo habremos de vivir?. No se mueve el sol. ¿Acaso podrán vivir así los macehuales?. ¡Que por nuestro medio se mueva el sol! ¡Sacrifiquémonos todos!.
Fue oficio de Ehécatl sacrificar a los dioses. Y como se refiere, Xólotl no quería morir. Dijo a los dioses:
¡Que no muera yo, oh dioses!
Así mucho lloró, se le hincharon los ojos, se le hincharon los párpados porque no quería morir.
Viendo que la muerte se le acercaba, buscó huir, buscó esconderse bajo diversas formas, pero fue siempre visto. Y una vez encontrado lo atraparon y le dieron muerte.
Y dicen que, aunque todos los dioses se sacrificaron, el sol Tonatiuh no se movía bien. Entonces fue oficio de Ehécatl hacer viento y así él pudo mover al sol, el sol por fin pudo andar. Cuando al fin el sol pudo andar su camino, la luna comenzó a moverse por su camino. Entonces cada uno siguió su camino. Sale una vez el sol y cumple su oficio durante el día. Y la luna hace su oficio nocturno.
De aquí se ve, que Tecuciztécatl (la luna), si primero se hubiera arrojado al fuego podría haber llegado a ser el sol, porque él primero se presentó para hacer penitencia con todas sus cosas preciosas”.
Comentario a la leyenda sobre el origen del quinto sol.
1º La leyenda comienza haciendo hincapié en el principio de los tiempos. Éste principio por una parte es relativo y por otra parte es absoluto. Es un principio absoluto porque ya han aparecido y terminado cuatro Eras y ya no puede haber más, y al mismo tiempo, es un principio relativo porque a partir de ahí se inicia la quinta Era, la cual por cierto, es la última Era del devenir cósmico.
Aunque la leyenda de los cinco soles es muy antigua, el pensamiento náhuatl de los siglos XV y XVI ubica a Teotihuacan como una referencia objetiva del nacimiento del quinto sol. ¿Por qué Teotihuacan?. Porque para el mundo náhuatl de la región central de México, Teotihuacan representaba una gran urbe construida bajo la dirección de los dioses, es decir, el poder humano para construir Teotihuacan tenía que ser complementado por el poder divino, pues de lo contrario, dicha ciudad no podría ser tan grande como lo fue.
2º Los dioses reunidos en Teotihuacan se cuestionan la necesidad de que exista un nuevo Cemanahuac, es decir, hay necesidad de la vida. Sin embargo, la determinación de los dioses ante la carencia de elementos que puedan servir como base para una nueva Era, consiste en poner al sacrificio como la base y la raíz del quinto sol, o sea, el quinto sol tiene su razón de ser en el sacrificio. El sacrificio no deja de ser una resolución que provoca temor, que provoca angustia, que da miedo; pero ante la necesidad de la vida de un nuevo Cemanahuac, el sacrificio divino se hace indispensable. Dos son los dioses que llevarán acabo el sacrificio.
3º Los dos dioses designados para el sacrificio manifiestan aspectos polares, o bien, una dualidad polar que oscila entre la riqueza – belleza y la pobreza – fealdad de tal modo que al final de la leyenda queda manifiesto una inversión de valores en donde el polo pobreza – fealdad tiene un valor prioritario.
El sacrificio va precedido por tres elementos: ayuno, oración y penitencia. Además, resalta la insistencia en el número cuatro.
Con relación al número cuatro tenemos una valoración absoluta y relativa aludiendo a las cuatro Eras anteriores y hacia su apertura a una quinta era.
Un elemento constitutivo de esta leyenda es su alusión al fuego y esto nos remite a la práctica de la ceremonia del Fuego Nuevo. En el mundo náhuatl la ceremonia del fuego nuevo se encuentra en relación con el ciclo de 52 años, es decir cada 52 años se cerraba un espacio de tiempo, el cual podría cerrar al Cemanahuac de manera definitiva, o bien, lo podría abrir a un nuevo espacio de 52 años. La idea del Fuego Nuevo introduce una variante de muerte – vida hacia adentro de la quinta Era, de tal modo, que aunque la quinta Era se va a acabar por temblores, dicha quinta Era también se puede acabar porque no aparezca un fuego nuevo cada 52 años.
El fuego nuevo era una ceremonia en donde al término de cada 52 años, los sacerdotes tenían que leer en el cielo el designio divino de si habría o no un nuevo ciclo de 52 años, en caso de que la lectura de los astros fuese favorable, se procedía a encender un Nuevo Fuego del cual se alimentaban todos los demás fuegos. En 1507 se habría celebrado un Fuego Nuevo. En caso de que el designio divino de los astros no fuese favorable, la quinta Era llegaría a su término, no por temblores, sino más bien, la oscuridad reinaría para siempre y los Tzizimime quienes eran monstruos que habitaban en lo último del rumbo rojo (crepúsculo) saldrían de sus guaridas para devorar toda vida existente en el Cemanahuac.
En resumen, la quinta era por sí misma se acabará por temblores (no se sabe cuando), pero también se puede acabar al final de cada 52 años a causa de los monstruos. Ahora bien, no hay que olvidar que según la profecía del retorno de Quetzalcóatl, la quinta Era puede concluir cuando Quetzalcóatl reclame su lugar en el Cemanahuac inaugurando no una sexta Era, sino un reino sin término.
Los temblores que pondrán fin a la quinta Era no tienen fecha determinada.
Los monstruos que devorarán la vida pueden aparecer al término de 52 años si es que el designio divino de los astros no es favorable.
El retorno de Quetzalcóatl que puede dar fin a la quinta Era está enmarcado por un espacio de tiempo que lleva el signo de Ce - acátl, el cual por cierto coincidió con el año de 1519.
4º Las peripecias de Tecuciztécatl y la determinación de último momento de Nanahuatzin en relación con el sacrificio, manifiestan el carácter problemático, difícil y de gran dificultad para dar lugar al quinto sol. Todo lo anterior, sumado al de por sí gran problema del sacrificio.
5º La quinta Era no sólo es problemática en su constitución, sino también al mismo tiempo está enmarcada por la incertidumbre y la confusión de no saber cuándo se acabará.
Por otra parte, encontramos la resurrección de Nanahuatzin como Tonatiuh, astro solar, cuyo signo que identifica a la quinta Era es Nahui Ollin, es decir 4–Movimiento. La quinta Era es Tonatiuh Nahui Ollin, es decir, la quinta Era está alumbrada por el astro solar en un movimiento que regula el día y la noche (la noche con Tecuciztécatl luna) en orden a la vida, empero, para que la vida pudiera surgir en la quinta Era fue indispensable el sacrificio de los dioses y la acción de Ehécatl, teniendo lo anterior como consecuencia la idea de sacrificio en el mundo prehispánico, en donde el sacrificio humano es entendido en una función cósmica vital para mantener la vida en el Cemanahuac -participando del sacrificio divino-, y al mismo tiempo, el sacrificio humano posee una función religiosa de agradecimiento a los dioses.
3.IDEAS CON RELACIÓN AL HOMBRE.
Quetzalcóatl como creador de los hombres. Después de que los dioses establecieron el quinto sol (con todo y sus problemas), surgió un nuevo problema que consistió en que los huesos de varón y de mujer se encontraban en el Mictlán, es decir se encontraban en el mundo de los muertos. Lo anterior implicaba que era necesario rescatarlos de aquél lugar para que hubiera seres humanos en el Cemanahuac. De éste modo, el dios Quetzalcóatl viaja al Mictlán al rescate de los huesos de varón y mujer. La leyenda dice así:
a) “Y luego fue Quetzalcóatl al Mictlán: se acercó a Mictlantecutli y a Mictlancíhuatl y en seguida les dijo:
Vengo en busca de los huesos preciosos que tú guardas, vengo a tomarlos.
Y le dijo Mictlantecutli: ¿Qué harás con ellos Quetzalcóatl?
Respondió Quetzalcóatl: los dioses se preocupan porque alguien viva en la tierra.
Mictlantecutli dijo: Está bien, has sonar mi caracol y da vueltas cuatro veces alrededor de mi círculo precioso.
b) Pero su caracol no tiene agujeros, Quetzalcóatl llama a los gusanos, éstos le hicieron los agujeros y luego entran allí los abejones y las abejas y lo hacen sonar.
Al oírlo Mictlantecutli dice de nuevo: Está bien, tómalos.
Pero Mictlantecutli dice a sus servidores: ¡Gente del Mictlán!, dioses, decid a Quetzalcóatl que los tiene que dejar.
Quetzalcóatl repuso: Pues no, de una vez me apodero de ellos.
Y dijo a su Nahual: ve a decirles que vendré a dejarlos.
Y éste dijo a voces: vendré a dejarlos.
Pero, luego subió, cogió los huesos preciosos: Estaban juntos de un lado los huesos de varón y juntos de otro lado los de mujer y los tomó he hizo con ellos un ato.
Y una vez más Mictlantecutli dijo a sus servidores: Dioses, ¿de veras se lleva Quetzalcóatl los huesos preciosos?. Dioses, id a hacer un hoyo.
c) Luego fueron a hacerlo y Quetzalcóatl se calló en el hoyo, se tropezó y los espantaron las codornices. Cayó muerto y se esparcieron allí los huesos preciosos que mordieron y royeron las codornices. Resucita después Quetzalcóatl, se aflige y dice a su Nahual: ¿Qué haré?.
Y su Nahual le respondió: Puesto que la cosa salió mal, que resulte como sea.
Los recoge, los junta, hace un ato con ellos, y los llevó a Tamoanchan. Y tan pronto llegó la diosa Cihuacóatl los molió y los puso después en un barreño precioso. Quetzalcóatl sobre él se sangró. Y en seguida hicieron penitencia los dioses.
Y se dijeron entre sí: Han nacido Oh dioses los Macehualli o Macehuales, porque por nosotros hicieron penitencia los dioses.
Comentarios a la leyenda del viaje de Quetzalcóatl al Mictlán.
a) Es de destacar la preocupación que tienen los dioses en razón de que existan seres humanos en la tierra, y por consiguiente, el riesgoso y peligroso viaje de Quetzalcóatl al Mictlán con la finalidad de rescatar los huesos humanos.
b) La leyenda plasma la oposición entre Quetzalcóatl y Mictlantecutli, igualmente los problemas que tiene que enfrentar Quetzalcóatl para rescatar los huesos humanos.
c) La parte final de la leyenda destaca la imperiosa necesidad de la sangre divina a modo de sacrificio para que existan seres humanos. La palabra Macehualli el mundo náhuatl la utilizaba en dos sentidos: En un sentido sociológico designaba a una clase social inferior, la cual se distinguía de la clase de los pipiltin que era la clase superior; en un sentido antropológico la palabra Macehualli designa la condición propia del ser humano en cuanto tal, la cual consiste en existir por el merecimiento de la penitencia y sacrificio que realizaron los dioses, es decir, con la noción Macehualli se pone el acento en que el ser humano fue hecho existente por la sangre divina (sangre de penitencia y sacrificio) .
Quetzalcóatl como aquél que da el alimento a los hombres.
Quetzalcóatl tiene que ver con el alimento básico del ser humano, el cual, es por excelencia el maíz. Aquí vamos a encontrar otra leyenda:
“ Así pues de nuevo dijeron los dioses:
¿Qué comerán los hombres, oh dioses?,
¡Que descienda el maíz, nuestro sustento!
Pero entonces la hormiga va a coger el maíz desgranado dentro del monte de nuestro sustento. Quetzalcóatl se encuentra a la hormiga, y le dice:
¿Dónde fuiste a tomar el maíz?, dímelo.
Más la hormiga no quiere decírselo. Quetzalcóatl con insistencia le hace preguntas. Al cabo dice la hormiga:
En verdad allí.
Entonces guía a Quetzalcóatl, éste se transforma enseguida en hormiga negra. La hormiga roja lo guía lo introduce luego al monte de nuestro sustento. Entonces ambos sacan y sacan maíz. Se dice que la hormiga roja guió a Quetzalcóatl hasta la orilla del monte, donde estuvieron colocando el maíz desgranado.
Luego que Quetzalcóatl se llevó el maíz, lo comieron los dioses, después en nuestros labios puso maíz Quetzalcóatl para que nos hiciéramos fuertes. Y luego dijeron los dioses:
¿Qué haremos con el monte de nuestro sustento?
Más el monte allí quiere quedarse, Quetzalcóatl lo ata, pero no puede moverlo.
Entre tanto echaba suertes Oxomoco, y también echaba suertes Cipactónal, la mujer de Oxomoco, porque era mujer Cipactónal. Luego dijeron Oxomoco y Cipactónal:
Tan sólo si lanza un rayo Nanahuatzin,
Quedará abierto el Monte de nuestro sustento.
Entonces bajaron los Tlaloques (dioses de la lluvia), tanto azules, como blancos, amarillos y rojos.
Nanahuatzin lanzó enseguida un rayo, entonces tuvo lugar el robo del maíz, nuestro sustento, por parte de los tlaloques.
De ese modo fue obtenido el maíz para nosotros los hombres”.
Quetzalcóatl como aquél que promueve la cultura entre los hombres.
Quetzalcóatl no sólo rescató a los huesos humanos del Mictlán sacrificándose sobre ellos, no sólo recató el maíz en posesión de las hormigas, sino también enseñó la cultura a los hombres dando lugar a las artes y a las ciencias.
Entonces los integrantes de aquella tribu, que hasta ese momento carecían de gentilicio, dieron en llamarse toltecas, que es tanto como si dijéramos “Oficiales pulidos y curiosos”. El mismo Quetzalcóatl, les puso el ejemplo con su trabajo “Era un gran artífice de sus obras de loza”, señalan los anales del Cuauhtitlán. A su templo le puso columnas en forma de serpiente y sobre el edificio cuatro aposentos. Impulsó a los artesanos que hicieran grandes obras de arquitectura, a que levantaran templos y palacios, y que luego los pintaran con los colores de la naturaleza. También les dijo cómo tallar la piedra, cómo hacer de una roca las esculturas que adornarían sus casas. Todo esto enseño Quetzalcóatl a los de Tula, muchos de los cuales tenían las aptitudes de los artistas teotihuacanos. Tula, fue así la heredera de la grandeza de Teotihuacan.
Con ello nació un nuevo concepto, una idea que antes no se había dado, algo que ninguna otra tribu poseyó anteriormente: la Toltecáyotl. Con esta palabra, se identificó a un pueblo y el pueblo adquirió conciencia de lo que era propio. Toltecáyotl era todo el conjunto de las obras materiales de los Toltecas y un legado cultural que también tuvo significado político y social, y más tarde llegó a lo militar. Los toltecas se volvieron grandes en su trabajo y por eso los vecinos otomíes que vivían en Tula, pensaron que Tolteca era sinónimo de un gigante, alguien de gran estatura, que era capaz de remover las piedras y ponerlas en la cúspide de un templo.
4. IDEAS EN RELACIÓN CON A DIOS.
En los pueblos politeístas existe una tendencia imperfecta hacia un cierto monoteísmo, es decir, a parte de los dioses que se adoran, se admite la existencia de un Dios supremo que está por arriba de los demás dioses.
Entre el mundo náhuatl no deja de darse la tendencia a reconocer a un Dios supremo por arriba de los dioses, de este modo, aparecen dentro de la cosmovisión náhuatl los siguientes nombres designando a un Dios supremo:
a)Ometeotl.
b)Tloque in Nahuaque.
c)Ipalnemohuani.
d)Moyocoyani.
Ometeotl.
Ometeotl significa dios de la dualidad, quien habita en el Omeyocan, el cual está ubicado entre el 12º y 13º cielo.
Éste Dios supremo de tradición Tolteca posee una versión masculina denominada Ome-tecuhtli y una versión femenina denominada Omecíhuatl, lo que equivale a Señor dual y Señora dual respectivamente. Su carácter dual significa que es un Dios completo que no le falta nada, o sea, es totalmente perfecto.
La tradición Tolteca le atribuye las siguientes características:
Un mando supremo porque su habitación se localiza en la región más perfecta del Topán.
Es responsable de hacer aparecer las cosas, así como en un espejo aparecen las imágenes.
Es inventor de los hombres.
Señor y Señora de nuestra carne.
Da estabilidad al Cemanahuac.
Tloque in Nahuaque
Éste Dios supremo de tradición náhuatl tiene como significado: “el dueño del cerca y del junto”. Es un Dios que al estar presente en todas las cosas las cuida y las conserva, pues Él está junto a todo y todo está junto a Él.
Ipalnemohuani
Su nombre significa: “aquel por quien se vive”, o bien, “dador de la vida”. Es un Dios supremo que aparece en los poemas no sólo de Nezahualcóyotl, sino también de otros poetas del mundo náhuatl.
A éste Dios se le atribuye el ser inventor de toda vida que existe en el Cemanahuac. Igualmente, en algunos poemas se le atribuye la inspiración divina que hace posible la flor y el canto.
Moyocoyani
Éste Dios supremo aparece en los poemas de Nezahualcóyotl, pues para éste rey-poeta, lo más característico de Ipalnemohuani consiste en ser Moyocoyani, es decir, inventor de sí mismo e inventor de las cosas.
Muy relacionado a los anteriores nombres que hacen alusión al Dios supremo, se encuentra el Dios Huehueteotl, es decir, “el dios antiguo o viejo”. Quien es padre y madre de todos los dioses. Por otra parte, existe la constante de entender al Dios supremo como noche y viento, o sea, invisible como la noche y no palpable como el viento, lo cual se tradujo en la característica de no representar escultóricamente al Dios supremo.
En razón de un Dios supremo que aparece en la cosmovisión náhuatl, se tiene que para una mentalidad monoteísta surja la siguiente pregunta:
¿Son varios Dioses supremos o es un solo Dios que es designado por varios nombres?.
Para responder a la anterior pregunta es muy importante comparar las semejanzas y diferencias entre los cuatro Dioses supremos mencionados anteriormente.
Siguiendo la línea de Nezahualcóyotl queda claro que Ipalnemohuani y Moyocoyani son el mismo. Así mismo, siguiendo los distintos poemas en donde Ipalnemohuani es aquel que inspira la poesía y el canto, éste Dios es ubicado en el Topán, con lo cual, al menos en su ubicación cosmológica Ipalnemohuani está ubicado en el mismo lugar que Ometeotl; por tanto, se tiene fundamento para identificar a: Moyocoyani, Ipalnemohuani y Ometeotl, pues los tres nombres designan a un Dios supremo ubicado en los más altos cielos (Topán), y la diferencia está en que Ometeotl es de tradición Tolteca e Ipalnemohuani-Moyocoyani es de tradición náhuatl. Ahora bien, queda la relación con Tloque in Nahuaque, y aquí es más difícil la identificación porque Tloque in Nahuaque no está en los cielos sino presente en las cosas del Cemanahuac.
En razón de que el pensamiento náhuatl no llegó a elaborar conceptos filosóficos, ni tampoco desarrollarlos, hacia adentro del pensamiento náhuatl la pregunta antes mencionada no queda totalmente resuelta, sino parcialmente resuelta como se ha explicado arriba.
Haciendo una valoración crítica desde una mentalidad monoteísta suponiendo conceptos filosóficos desarrollados, se puede decir que la cosmovisión náhuatl con relación con lo Divino, por una parte resalta la trascendencia de un Dios supremo – Moyocoyani, Ipalnemohuani y Ometeotl -, y por otra parte resalta que éste Dios supremo no puede estar alejado del Cemanahuac y es donde aparece Tloque in Nahuaque.

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