English

Home » IV Congreso Lationoamericano 2009

IV Congreso Latinoamericano de Ciencia y Religión

12 Agosto 2008 No hay Comentarios

uca

 

 

 

 

 

 

UCA, septiembre de 2009.Av. Alicia Moreau de Justo 1500 - Pto. Madero, Ciudad de Bs. As.

El año 2009 estará marcado por la evolución.

     

     

    Darwin nació en el 1809 y publicó “El origen de las especies” en el 1859. La cuestión evolutiva será pensada nuevamente.Es una oportunidad para reflexionar sobre los efectos de la teoría darwiniana tanto en el ámbito biológico como en otras áreas en las que ha repercutido la interpretación evolutiva. Aunque el núcleo de la teoría sea fundamentalmente el de la comprensión del origen de la vida y de su transformación en el tiempo, la evolución ha sido considerada en otras áreas de la realidad: cosmos, vida social, economía, política, psicología, educación y religión. Siendo en su origen una visión que pretendía dar cuenta de las dimensiones biológicas de nuestro planeta, ha llegado a transformarse en una “meta-teoría”. Por otra parte, la tonalidad temporal afecta toda nuestra percepción del cosmos, de los seres vivientes y del hombre. “Si el mundo de los griegos se comprendía como un cosmos y el de los medievales como un orden, nuestro mundo se comprende como evolución, como proceso, como historia” (Bruno Forte, La teología como compañía, memoria y profecía, Salamanca 1987, p.135).Pasado siglo y medio de la edición de “El origen de las especies”, es posible determinar con mayor distancia la fecundidad de la teoría evolutiva, sus límites epistemológicos, las extrapolaciones formuladas sobre otros campos del saber y su impacto sobre la comprensión filosófica y teológica de la vida y del ser humano. Con claridad acerca de los campos de cada disciplina pero con la convicción de que ninguna agota el fenómeno de la vida y del hombre, es necesario emprender un camino de integración de los diversos accesos a la realidad vital.El IV Congreso Latinoamericano de Ciencia y Religión se focalizará en la teoría evolutiva. En primer lugar, en la teoría biológica: su versión original y las correcciones y enriquecimientos posteriores. En segundo lugar, en las aplicaciones hacia otros campos del saber, como modo de interpretar la mutación cósmica y humana. En particular, se abocará a ver las implicaciones en el ámbito religioso. El interrogante planteado por Juan Pablo II será un hilo conductor: “Si las cosmologías antiguas del cercano Oriente pudieron purificarse e incorporarse a los primeros capítulos del Génesis, la cosmología contemporánea, ¿podría tener algo que ofrecer a nuestras reflexiones sobre la creación? Una perspectiva evolucionista, ¿arroja alguna luz aplicable a la antropología teológica, el significado de la persona humana como imago Dei, el problema de la Cristología –e incluso sobre el desarrollo de la doctrina misma-?” (Juan Pablo II, Carta a George V. Coyne, S.J., 24). ¿Cuáles son estas implicaciones? ¿Qué significa incorporar la perspectiva evolutiva al interior de la reflexión teológica?Finalmente, el Congreso tendrá una nota latinoamericana. No es para disminuir el hecho de que el joven Darwin elaborase su teoría en gran medida en Sudamérica, inspirado en sus observaciones de campo durante su viaje en el Beagle. Este subcontinente, privilegiado en biodiversidad, es también un reservorio de vida para el futuro. La evolución de la vida puede detenerse, estropearse y malograrse si el ser humano no reorienta sus fuerzas tecnológicas y no modera su avidez de dominio. La teoría evolutiva, sobre todo en la óptica cristiana tal como la pensara Teilhard de Chardin, tiene algo que decir sobre el futuro de la biosfera.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Comentarios cerrados.